Reseña | Tensei shitara Slime Datta Ken

Reseña | Tensei shitara Slime Datta Ken

lightbulb_outline Esta reseña sobre Tensei shitara Slime Datta Ken contiene spoilers. Si no has visto el capítulo, te recomendamos hacerlo y después regresar a leer la reseña.

El que lo devora todo

La llegada de Gelmud al campo de batalla marca el inicio del enfrentamiento final. El demonio le reprocha a Rimuru y los suyos por haber interferido en su objetivo de crear un señor demonio, el orco Desastre, revelando en el acto su plan de nombrar varias especies, despertando la ira de los kijin en el proceso. El otro afectado es Gabiru quien creía que el demonio había ido en su ayuda.

Luego de una breve explicación sobre sus objetivos, Gelmud se dispone a atacar, empezando por Gabiru, quien en shock ve como sus compañeros los escudan del ataque. Incapaz de reaccionar, el hombre lagarto está a punto de ser eliminado, pero Rimuru aparece para protegerlo y ayudar a sanar a sus camaradas.

El slime hace retroceder al demonio a golpes, pero su enfrentamiento se ve interrumpido cuando el señor orco Geld decapita a Gelmud y se lo come para cumplir su cometido: evolucionar en el orco Desastre.

Los kijin y Ranga se enfrentan a Geld, pero no logran hacer mella en el orco que se recupera comiéndose a los suyos mientras ataca al grupo. Tomando la posta, Rimuru activa el modo de batalla automático de “Gran sabio”, permitiendo que la habilidad tome control de su cuerpo.

La batalla es intensa y la regeneración del orco va a la par de los ataques del slime. Resistiendo el “círculo de fuego” de Rimuru que había sido previamente atrapado. Al haber calculado esa posibilidad, Rimuru desactiva su modo de batalla y vuelve a su forma de slime mientras se extiende por todo el orco.

En plena batalla de habilidades, el slime observa el trágico pasado del orco y de su pueblo, así como el encuentro con Gelmud. Finalmente Rimuru acaba devorando al orco con “Depredador”, liberando a Geld y a su pueblo de la maldición del hambre.  

Las dos caras del mundo

El mundo no es hermoso, por lo tanto lo es”, esta consigna nacida del anime Kino no Tabi, puede aplicarse a la perfección al mundo que nos plantea Tensei shitara Slime Datta ken.

Uno de los conceptos que pueden verse intrínsecos en el argumento del anime, junto con los ideales de paz del protagonista, es que este otro mundo no es un cuento de hadas, que la brutalidad no se encuentra solamente en la violencia, y el hambre del pueblo de los orcos es un gran ejemplo que fue exitosamente traducido en esa terrible habilidad del señor orco: “Hambriento”.

Asimismo, la tragedia tiene su contraparte en los momentos bellos que nos otorga el anime. Primeramente con Shizu, su triste vida y ese lapsus de felicidad que vivió con el trío de aventureros y Rimuru. Y en esta ocasión con Geld, el sufrimiento de su pueblo y la maldición del hambre. Siendo finalmente liberado de estas cosas por el slime, permitiéndole morir en paz y con la redención de su gente.

Gran sabio

Con el capítulo acontecido creo que es necesario discutir sobre esta curiosa habilidad, que pasando desapercibida se ha desarrollado prácticamente como un personaje más. Lo que sabemos hasta el momento de esta habilidad única, es que es el soporte de nuestro protagonista desde que reencarnó, cumpliendo funciones como: realizar varios análisis, preparar estrategias, explicar situaciones y conocer los límites de Rimuru más que el propio slime.

Pero esta vez ha sido una sorpresa que la habilidad controle a Rimuru cuando este entra en batalla automática y lo que es más, que realice movimientos que rivalicen con el ultra instinto de Goku. La otra cuestión que ha ido ganando mi interés, es ver que la habilidad es en cierto modo consciente y que sus interacciones con el slime se alejan cada vez más de ser automáticas para ser más fluidas como si de otra persona se tratase. ¿Ustedes qué opinan de esta particular habilidad?

Opinión final

Preocupándose más por atar cabos y cerrar historias que por proporcionar nueva información, el capítulo se sintió ligero y de paso ágil, otorgándonos una buena batalla para cerrar el arco del orco Catástrofe de la mejor manera.

Nuevamente se mantuvo la calidad en las escenas de acción durante la mayoría del capítulo, a excepción de la escena en la que pelean los kijin, donde hay una ligera caída, lo que es normal en escenas de esa velocidad por lo que no se le quita demasiado mérito al resto.

Algo que me gustó fue ver que Geld era más consciente y activo que en el manga, un cambio para bien porque le dio un peso mayor a esa decisión de cargar con los pecados de su pueblo. Por otra parte, lo negativo del capítulo también estuvo relacionado a su adaptación. Para empezar, vuelven a disminuir la participación de los kijin (tal y como en el capítulo anterior), que son quienes originalmente apalean a Gelmud en lugar de Rimuru. Quizás esto sea un recurso para un desarrollo futuro de Gabiru, luego de ser salvado y de recibir ayuda del slime, pero es solamente una conjetura.

Lo otro que encontré fuera de lugar fue el fanservice otorgado a lo largo del capítulo por Shion (una víctima del diseño de personajes, que le dio un escote el triple de largo que a las homónimas de la novela y el manga), en donde el estudio recordó su pasado con el ecchi, pero más que molestarme se sintió… innecesario. Habiendo muchos momentos para aplicarlo no fue una decisión sabia hacerlo en plena batalla contra Geld o luego de una escena como la redención de este.

Finalmente, tuvimos un nuevo ending, Little Soldier de Azusa Tadokoro siendo una digna sucesora de la canción anterior, mientras que la secuencia volvió a mostrarnos el nostálgico recorrido del slime cerrando así la primera mitad del anime. Sin más que decir, la próxima semana seremos testigos de la coalición del gran bosque de Jura.

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